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CUIDADO DE LAS PERLAS

by Carlos Zambrano |

  • Evitar el contacto directo con perfumes, alcoholes, maquillaje, cosméticos, lacas, jabones, etc.

Cuando nos apliquemos perfume, siempre hacerlo 15 min antes de colocarse cualquier joya con perlas (pendientes, collares, etc.).

 

  • Evitar cambios bruscos de temperatura y humedades permanentes

  • Conservar y guardar las perlas de un modo correcto

Para guardarlas, siempre impediremos que entren en contacto con el resto de las joyas para evitar fricciones que puedan derivar en ralladuras en el nácar de la perla. Esto es debido que la perla es mucho más blanda que los metales con los que están fabricadas las joyas.

Si es posible, las envolveremos en una gamuza de algodón, terciopelo, gasa, etc., pero nunca en una caja o estuche cerrados: las perlas necesitan transpirar.

 

  • Utilizarlas.. ¡siempre!

Para que las perlas conserven toda su belleza, hay que llevarlas puestas con regularidad. La propia humedad de la piel ayuda a conservar su brillo.

 

  • Limpiarlas después de su uso

Es recomendable después del uso de las perlas, las frotarlas delicadamente con una gamuza muy suave húmeda en agua. Además de esta limpieza, si permanecen largos períodos de tiempo sin ser utilizadas, es conveniente mantenerlas una vez al año, ya sea con una gamuza humedecida o, directamente agua por unos minutos.

El agua es fundamental para evitar la desecación de la perla. Sin embargo, aunque las perlas agradecen el contacto con el agua, nunca debemos de dejarlas sumergidas en ella, ya que esto perjudica gravemente al hilo de pasado.

Si el hilo de pasado se encuentra sucio, bajo ningún concepto debemos intentar limpiarlo. Nos evitaremos grandes disgustos solicitando a un experto la operación explicada anteriormente.